Terminología en las obras de teatro

Terminología en las obras de teatro

Como ocurre con todas las manifestaciones artísticas, la gente que se dedica a las representaciones escénicas va acuñando términos específicos para aplicarlos al momento de estar representando una obra de teatro.

Empezaremos por aquellas palabras que nos dan un enfoque más general y terminaremos con ciertos vocablos de índole particular.

El acto Es cada una de las porciones en las que se dividen las obras de teatro. Por norma general son tres: la introducción, el nudo y el desenlace. Aunque algunas ocasiones puede haber más, dependiendo de la longitud del guión.

Atrezzo Este término proviene de Italia, pues recordemos que uno de los primeros acercamientos teatrales que tuvo el público fue con las óperas que se presentaban en aquella región europea. Sin embargo, en un significado más estricto, hace referencia a la parte de la escenografía, que no es indispensable para que la audiencia pueda comprender lo que está sucediendo en el escenario, pero que al mismo tiempo, potencializa las acciones realizadas por los histriones.

Claque En el caso de que se trate de una obra cómica la claque son los individuos que ubica la compañía teatral en lo alto del foro (la zona que en México se conoce como gayola) con el objetivo de que hagan bulla al momento de los chistes para que así los demás asistentes también aplaudan o se rían con mayor ímpetu.

Escape Dícese de una escalera o trampilla que se coloca en una zona oscura del escenario, para que así los actores puedan entrar o salir de escena las veces que deseen, sin ser detectados por el público.

Visual Es la porción en donde se acomodan las butacas. Se dice que un buen teatro es aquel en donde los asistentes pueden observar lo que ocurre en el escenario, independientemente de la zona en donde se encuentre su asiento.

Otro aspecto importante es el de la acústica, aunque de eso hablaremos en otra ocasión.

Significado de los sueños


Desde el instante en el que la raza humana pisó por primera vez este planeta, esta especie no solamente ha deseado controlar el entorno que lo rodea, sino también a su mente. Es por eso que los procesos del cerebro han llevado a la gente a preguntarse el significado de los sueños.

En la época primitiva en donde no se contaba con las herramientas tecnológicas que tenemos actualmente, había «chamanes, byujos o magos» (dependiendo de la cultura que se tratase) que intentaban explicarle a la gente que era lo que soñaba.

Lo más interesante es que no sólo existe un tema que puede aparecer al dormir. Es decir, tenemos la posibilidad de soñar con algún ser querido, con la muerte, con algo relacionado con el ambiente de trabajo etcétera. Aún y cuando hay disponibles en Internet, libros, revistas o artículos que versan sobre el significado de los sueños, cabe señalar que no todos ellos son fiables al 100%.

Hay clases de sueños comunes que se pueden exponer de una manera muy fácil, ya que en la mayoría de los casos comparten símbolos en común. Sin embargo, hay otros que deben ser analizados por un especialista en psicoanálisis, puesto que no debemos olvidar que algunas de estas manifestaciones, están directamente relacionadas con acontecimientos de la vida cotidiana del individuo.

El significado de los sueños es algo que en algunos países es visto como mítico o creado por cuestiones de superchería. No obstante, hay que tomar este tópico con la seriedad debida ya que ha quedado demostrado en varios momentos que las personas son capaces de tener sueños premonitorios. Dicho de otra manera, éstos le revelan al soñador eventos que están a punto de ocurrir (pueden ser positivos o negativos).

Una guía para poder comenzar con el estudio del significado de los sueños podría ser aquella que incluya las definiciones de las cosas que se presentan con mayor frecuencia al dormir. Te invitamos a que visites nuestra página para obtener más información al respecto.

Cuento de terror Después del funeral

Cuento de terror Después del funeral

Si hay un lugar que prefiero evitar, son los funerales ya que ahí sólo hay cabida para la tristeza y el llanto. Sin embargo, hace no mucho tiempo falleció la tía de una de mis mejores amigas y no me quedó otra cosa más que acompañarla en ese difícil trance.

Por lo que sé, la señora era una persona extremadamente seca y fría, pero con Estefanía (mi amiga), fue todo lo contrario. De hecho, se podría decir que actuó como su madre, pues siempre estuvo al pendiente de ella.

Jamás tuve la posibilidad de cruzar palabra con la finada, ya que la casa en donde vivía me producía escozor. Es más, cuando yo pasaba frente a la propiedad, imaginaba que era habitada por una vieja bruja. Desde luego, jamás le comenté a Estefanía ninguno de los misteriosos cuentos cortos que inventé, puesto que no quería arriesgarme a que me dejara de hablar.

Estuve un par de horas en el velatorio y fui a despedirme de los deudos. Sin embargo, mi amiga me dijo que si podía quedarme hasta el final. Que por el alojamiento no me preocupara, ya que podría pasar la noche en su casa.

Ya en el domicilio, nos sentamos a conversar en un viejo sofá. La luz de la sala era mortecina. Si a eso le sumamos que en el cuarto había varios objetos de criaturas extrañas como trolls, mi corazón empezó a latir rápidamente. De momento empezó a llover fuertemente y los relámpagos hicieron que mi pulso siguiera aumentando.

Para colmo, observé a la antigua señora de la casa saliendo de una de las habitaciones. Miré a Estefanía a ver si ella había sido testigo de este fenómeno. Sin embargo, debido a que seguía hundida en la depresión, me dijo que no vio nada. Le aconsejé que vendiera la casa lo antes posible a lo que ella me respondió que ya lo había pensado. Honestamente no me esperaba esa contestación, pero con ello supe inmediatamente que mi amiga ya había experimentado cosas paranormales en ese lugar.

 

Historias de terror la casa al final de la calle

Historias de terror la casa al final de la calle

Recuerdo bien todas esas historias de terror horrendas que mi abuela me contaba, cuando era tan solo un crio, pero una de ellas me marco considerablemente y es la que les contare en esta ocasión, eran tantas las historias que nos contaba, pero una en particular, cuando la contaba, los ojos de mi abuela se le querían salir, tan solo de recordar, por lo que había pasado, las lágrimas amenazaban con salir, ya que el recuerdo de lo vivido por mi amada abuela era muy fuerte.

Cuenta ella (mi abuela) que la casa estaba siempre sola, y que ella junto con una de sus mejores amigas, caminaban por todas las casas, buscando vender limonada que hacían, en la casa de una de ellas, pero tenían prohibido llegar a la casa al final de la calle, y nunca le dijeron el porqué, ellas como niñas que eran, no vieron mal, el ir a preguntar si querían limonada, pero al llegar, la amiga de mi abuela, se resbalo y cayo a lo que parecía ser un sótano, incapaz de sacarla, fue por ayuda, pero a su amiga nunca la encontraron, en esos 10 minutos que tardo en ir a avisar.

Al tiempo, en la casa de mi abuela, se le apareció su amiga, invitándola a salir, desde la ventana del segundo piso, le decía, que quería jugar con ella, en la casa al final de la calle, con lo que mi abuela, confirmo que su amiga ya no era lo que antes era.

Justo paso eso y mi abuela con toda su familia se mudaron de ciudad y nunca más volvió a ver a lo que fue de su amiga, pero siempre pensó que se volvió un vampiro.

Cuento literario la almohada maravillosa

Cuento literario la almohada maravillosa

Este cuento literario comienza con la entrada de un viejo sacerdote a un local que se encontraba al lado del camino que conducía a la gran ciudad. Le pidió a uno de los camareros que le asignara una mesa y cuando por fin consiguió lugar, colocó en las sillas dos grandes sacos que cargaba.

Después un mesero se le acercó a tomarle la orden y en ese momento entró un muchacho mal vestido que sentó en una mesa contigua a la del sacerdote. Dicho sea de paso, ese lugar era conocido por demorar mucho en llevar las órdenes a la mesa, motivo por el cual los dos hombres entablaron una amena charla.

– No me gusta la vida que llevo. Laboro todo el día sin descanso y lo único que puedo comprar para vestirme es ropa usada y un par de zapatos viejos. Dijo el muchacho.

– Sin embargo, creo que en cuestión de alimentación no tienes tantas dificultades, pues observo que eres un chico fuerte y sano. ¿Cuáles son tus aspiraciones en la vida? Le cuestionó seriamente el sacerdote.

– Antes que otra cosa me gustaría encontrar un puesto en el que pudiera ganar mucho dinero y así ayudar a familias. No sé, quizás entrar al colegio militar y recibirme con honores, para que en un futuro no muy lejano, pudiera formar parte de la guardia imperial. Respondió el joven.

– La comida que pedimos todavía va a tardar un poco en llegar a la mesa. Así que ¿por qué no aprovechas y tomas una siesta? Yo te despertaré cuando los platillos estén listos. Dijo el viejo.

En ese instante, el hombre sacó de uno de una de sus bolsas una almohada y le dijo al chico que reposara su cabeza sobre ella, ya que se trataba de un artilugio mágico que le permitiría conseguir todas sus metas, con tan solo cerrar sus ojos y entrar en un profundo sueño.

El joven empezó a soñar y se veía asimismo estudiando en la gran ciudad y obteniendo diplomas y reconocimientos por su estancia académica. Pronto fue llamado por las fuerzas imperiales y se convirtió en uno de los consejeros del emperador.

Las recompensas monetarias llegaron también muy rápido. Compró una casa grande para él y otra para el resto de su familia. Se casó con una de las muchachas más lindas de la ciudad.

Sin embargo, transcurrido el primer lustro de subida de opulencia, un emisario fue enviado a su casa con el propósito de arrestarle por haber revelado secretos de estado al enemigo. Ni todo su dinero, ni su sapiencia pudieron salvarlo de ser enviado a la horca.

Momentos antes de que el verdugo jalara la palanca que accionaría el mecanismo de la misma, fue despertado por la pausada voz del sacerdote quien le decía:

– Las gambas han llegado a la mesa muchacho, es hora de comer.

– El joven se levantó de su asiento y de inmediato se puso de rodillas, tomándole la mano al anciano.

– Muchísimas gracias por la enseñanza que me acaba de regalar. Le juro que volveré a menospreciar mi trabajo, pues ahora sé que si quiero conseguir la vida que planeo, tendré que esforzarme al máximo, sin menospreciar lo que hago.

Leyenda corta real de los muertos en el cementerio

Leyenda corta real de los muertos en el cementerio

Pocas narraciones de terror, me transportan al lugar de la historia que se está contando, bueno esta es de las leyendas cortas de terror, con la que me paso, son de esas que te erizan la piel, tan solo de escucharla, y de pensar estar en la situación del principal personaje de la historia, con lo que leyendas como estas, son las que, cumplen con el cometido de transmitir todo lo que el escritor, está escribiendo.

Esto sucedió, en el año de 1995, en Aguascalientes, Ags. Una provincia muy tranquila, en la cual existe uno de los panteones más antiguos, de la república mexicana, ahí trabajaban varias personas, una de ellas, es el principal actor de esta leyenda corta de terror real, Casimiro López, era una persona que siempre estaba en su trabajo, era de los que habría las tumbas y las criptas, nadie tenía una queja de él, tenía trabajando apenas algunos meses, casi para cumplir el año, y por lo mismo seguía ahí, era una persona en la cual se podía confiar plenamente, pero tenía un defecto, que era el alcohol, siempre llevaba su ánfora de licor y al terminar su jornada, se ponía a beber.

Sus compañeros de trabajo, siempre le reclamaron, que no lo hiciera dentro del panteón, ya que era una falta de respeto, para todos los difuntos, pero Casimiro, nunca entendió, ese día, el trabajo estuvo difícil, muchos muertos que enterrar, y se juntaron varios trabajadores para terminar todo el trabajo pendiente, al platicar, fue entonces que saco su ánfora, llena de un licor barato, y por el exceso de trabajo del día, cayo rendido, dormido en una de las tumbas del lugar.

Sus compañeros, al ver que el día se nublaba, no les quedo otra que meterlo en una de las criptas, del lugar, pensando que en algunas horas se levantaría solo, y se iría a su hogar, pero eso no fue así, el trabajador se levantó a eso de las 3 AM, y solo fue por el andar de todas las personas fuera de la cripta, se asustó demasiado, pensó que era una de esas festividades del día de muertos, pero para eso aún faltaban días, que era entonces, todas esas personas afuera del panteón, quiso salir, pero se dio cuenta, que la aldaba se había puesto al querer abrir la cripta, fue entonces cuando vio claramente, la cara de una de las tantas personas que deambulaban por el panteón, se quiso morir de miedo, eran personas muertas, y él estaba ahí, de repente, el ataúd de la cripta en donde estaba, se empezó a mover, se subió arriba de él, para no permitir la salida, de lo que fuera estuviera ahí, el ruido llamo la atención de todos los muertos que andaban en el panteón, y quisieron entrar en la cripta, pero no sabían abrir el picaporte de la reja, Casimiro, no sabía qué hacer, empezó a rezar, y a prometer no volver a tomar, y menos en un lugar sacrosanto.

Fue así como todo se calmó, y el trabajador, cayo desmayado, al otro día, sus compañeros de trabajo, le abrieron la cripta, y lo sacaron, preguntando por que no se había retirado del lugar, fue cuando les dijo que estaba cerrado por fuera, Casimiro, les conto, que había tenido unas pesadillas espantosas, en donde todos los muertos, se querían meter, y fue en donde vieron en la tierra, todas las huellas de todas las personas que habían estado ahí, cuando supieron que todo lo que conto el trabajador, en realidad había pasado, pero que los rezos y la promesa de no faltar el respeto a los difuntos, lo que los calmo.

La abuela de chocolate

Victoria era una ancianita que vivía únicamente con su nieto de 15 años, debido a que los padres del niño habían muerto en un accidente 10 años antes. Ella quería mucho a su nieto y lo consentía demasiado, pero en cambio él por alguna razón le tenía fastidio y le hacía diferentes travesuras.

Un día al llegar de la escuela el nieto decidió jugarle una broma, la cual consistía en que cuando ella se encontrara durmiendo la cubriría completamente de chocolate y la sacarla al bosque para que los animales empezaran a lamerla.

Así que el realizo la broma y se quedó escondido en un árbol observando como los animales empezaban a lamer a su abuela, pero de repente llego un grupo de abejas y osos, las abejas empezaron a chuzarla y los osos a rasguñarla y luego a comérsela.

La abuela de chocolate

El joven asustado se fue a casa y aunque no le dio mucha importancia, hasta se alegró un poco de que ya no estuviera allí para fastidiarle, pero al anochecer se le apareció su abuela cubierta completamente de chocolate y lo arrastro de los pies hasta que la espalda le sangrara y luego se desvaneció.

Desde ese día cuenta la leyenda que una anciana cubierta de chocolate se les aparece a todas las personas que traten mal a su abuela y los arrastra hasta que la espalda les sangre.

Las travesuras tienen un precio

El día 3 de cada mes José siempre se reunía con unos amigos de la universidad a realizar alguna travesura en el vecindario, siempre lograban salirse con su cometido y llevaban así más de 1 año hasta aquel día…

Eran las 10 de la noche del día 3 de julio del 2014 y José junto a sus 2 amigos decidieron colarse en el cementerio para realizar algo que siempre les había llamado la atención. Él y sus amigos se dispusieron a cambiar de lugares las lapidas de diferentes tumbas, para que cuando los familiares o amigos del muerto fueran a visitarlo quedaran completamente desubicados.

José junto a su grupo movieron más de 40 lapidas, pero uno de ellos le dijo que sería mejor cambiarlas por unas que se encontraban muy lejos, así que se separaron para agilizar.

Ya era media noche y José se encontraba solo y tranquilamente llevando una lápida, cuando en el piso ve una que tenía el nombre de uno de sus amigos, se detiene y grita los nombres de sus amigos para que vinieran a donde él estaba.

Llega uno de sus amigos pero no el que tiene el nombre en la lápida, muy asustados deciden buscar a su amigo, pero después de no encontrarlo se separan para facilitar su búsqueda. José ve otra lapida que le llama la atención y esta tenía el nombre de su otro amigo, empieza a gritar desesperadamente su nombre, pero no le contesta.

Él se pone en huida del cementerio y tropieza con una lápida, al caer ve que esa dice su nombre y se le aparece un viejo con un sombrero negro y le susurra al oído «bienvenido».

Los padres, amigos y gente cercana buscaron a los 3 jóvenes pero no encontraron pista alguna, días después en el cementerio alguien reporto las tumbas con los nombre de los 3 jóvenes, las abrieron y únicamente encontraron sus vestimentas.