Rodo Padilla, el artista de “los gorditos”

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Por Lucía Lizárraga Castro. Corresponsal

Tlaquepaque, Jal., 3 Feb.- El escultor-artesano Rodo Padilla, quien es originario de Tlaquepaque, se distingue por esculpir figuras y esculturas hechas en cerámica de alta temperatura, con la característica peculiar de que los exponentes son personas con sobrepeso.

Conocido como el artista de “los gorditos”, Rodo Padilla ha sido multipremiado por enaltecer acciones cotidianas mediante su creativa y divertida obra que capta los sentimientos y el carácter del mexicano, utilizando elementos y una diversidad de colores que resaltan su obra.

“Lo que yo quiero transmitir son los valores reales del mexicano y, por ello, trato de ser congruente con mi trabajo, que mis piezas transmitan siempre vida, gozo y entusiasmo”, afirmó el escultor jalisciense y experto en cerámica de alta temperatura (stoneware) desde 1981.

Rodo Padilla, quien es ingeniero industrial de profesión, cuenta con estudios en Ingeniería Cerámica en Toki, Japón; Diseño en Cerámica en la Universidad de Artes de Nagoya, Japón, y Escultura Cerámica en Faenza, Italia, tiene como meta que sus obras siempre tengan calidad, no sólo en la ejecución, sino en la expresión.

Manifestó que aunque parte de su preparación fue en otros lugares del mundo, nunca deja de lado las técnicas artesanales ancestrales de Jalisco y procura que el lado espiritual quede siempre plasmado en sus obras, porque el propósito fundamental es transmitir valores, llevan un fin y que mejor que hacerlo a través de figuras y esculturas que muestren lo que es la vida cotidiana del mexicano.

Puntualizó que tiene varias líneas, la más fuerte es la de personas con sobrepeso y, en ella, quiere “expresar lo que somos los mexicanos de fondo, alegres, sencillos y tomamos la vida de una manera más sencilla”. Rodo Padilla dijo, además, que impregna el lado espiritual, porque siempre ha estado presente en su vida.

Recordó que al regresar de Japón y de otros lugares del mundo, en su última etapa de viajero acompañado de su esposa, establece un nuevo taller en Tlaquepaque, en donde se da a la tarea de buscar mediante figuras geométricas y orgánicas, el diseño de una pieza que representara las características propias del mexicano.

Rodo Padilla, quien proviene de una familia de artesanos, señaló que así nacieron sus obras, sin pensar en que fueran personas con sobrepeso, “simplemente que transmitieran los sentimientos de nuestra gente que es sencilla y amigable, y gracias a Dios han gustado mucho, tanto a clientes del país como del extranjero”.

Expresó que formó un equipo de artesanos dispuestos a poner el corazón en cada pieza que se hace. “En todo lo que hacemos la mano del hombre es la parte fundamental y, aunque usamos máquinas para hacer ciertas mezclas de las arcillas, en realidad todo es artesanal”, añadió.

Precisó que utilizan arcillas de diferentes lugares del país que son mezcladas de acuerdo a la figura o escultura que van a hacer, también se valen del vaciado forjado a mano libre. “Algunas líneas que trabajamos son más artísticas y llevan procesos más largos y otras más comerciales que se pueden realizar en el mismo día”, agregó.

Para la comercialización de estas divertidas figuras y esculturas, Rodo Padilla dio a conocer que cuenta con galerías en Tlaquepaque, Puerto Vallarta y en la Ciudad de México, pero, además, diversas tiendas exponen su obra en los aeropuertos y lugares turísticos como en la Riviera Maya.

Entre sus múltiples exposiciones y reconocimientos destacan los cinco primeros lugares en el Premio Nacional de la Cerámica en Tlaquepaque, Jalisco; el Premio de Escultura en Art-Expo en Nueva York; la Exposición “De los Niños es el Reino de los Cielos” en el Instituto Cultural Cabañas, en Guadalajara, Jalisco en 2012.

Así como la Exposición “Un Corazón de Regreso”, en la Cámara de Comercio de Guadalajara, en 2014. Sin embargo, para el escultor mexicano el mejor reconocimiento es saber que sus piezas transmiten alegría y en general esos valores que llevan al ser humano a vivir en paz, con amor y a encontrar la felicidad.

“Cada modelada, cada vez que toco el barro, trato de plasmar un sentimiento, una actitud y un carácter; el proceso inicia desde que selecciono las arcillas más adecuadas para lograr una mezcla que cumpla con mis deseos finales; la arcilla siendo un elemento tierra se combina con el agua para poder manejar y transformar mi instrumento de expresión, por lo que siento y veo”, expreso este magnífico artesano jalisciense.