Ejército filipino bombardea objetivos de Abu Sayyaf tras ataque en Jolo

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Manila, 30 Ene.- El Ejército filipino bombardeó hoy objetivos del Abu Sayyaf en dos ciudades de la sureña provincia de Sulu, luego de que el presidente Rodrigo Duterte ordenó “aplastar” al grupo islamista, por su responsabilidad en el atentado del fin de semana contra la Catedral de Jolo.

En una declaración, las Fuerzas Armadas de Filipinas (AFP, por sus siglas en inglés) informaron que helicópteros militares atacaron a Abu Sayyaf en las ciudades de Patikul e Indanan, como parte de la “guerra total” del presidente Duterte contra el grupo terrorista por el mortal atentado en Jolo.

El domingo pasado, dos bombas explotaron con quince segundos de diferencia en el interior y el estacionamiento de la Catedral Nuestra Señora de Monte Carmelo de la cuidad de Jolo, capital de Sulu, provocando más de una veintena de muertos y cerca de 100 heridos.

La primera explosión ocurrió dentro del templo, en momentos en que la misa dominical estaba por comenzar, mientras la segunda ocurrió en el estacionamiento de la Catedral, en momentos en que tropas del 35 Batallón de Infantería llegaban para atender la emergencia.

“Estamos utilizando todo el poder militar de las AFP contra Abu Sayyaf”, subrayó el general de brigada Divino Rey Pabayo, comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta en Sulu, según reporte de la edición electrónica del diario The Philstar.

En declaraciones posteriores a la prensa, el secretario de Defensa, Delfin Lorenzana, confirmó los bombardeos y explicó que fueron para apoyar a las tropas de tierra elementos de la Policía, que desde hace dos días persiguen a sospechosos del doble atentado en la iglesia cristiana.

Lorenzana destacó que los ataque forman parte de una operación militar y policial conjunta, que resultó con la muerte de varios militantes de Abu Sayyaf en la cercana ciudad de Patikul, informó la cadena de noticias filipina ABS-CBN.

El atentado contra la Catedral de Jolo fue el primero de tres ataques fatales ocurrido en los últimos tres días en el sur de Filipinas. Dos personas murieron y cuatro resultaron heridas la madrugada de este miércoles en un ataque con granadas contra una mezquita de la ciudad filipina de Zamboanga.

El Ejército confirmó que las víctimas eran líderes religiosos de la provincia de Basilan, que visitaron Zamboanga para enseñarles a niños la lectura del Corán, libro sagrado del Islam, y descartó que este relacionado con el atentado contra la iglesia cristiana en Jolo.

“Se está investigando la explosión del miércoles y está trabajando para identificar al agresor. Hacemos un llamado al público para que no haga especulaciones y difunda noticias falsas en las redes sociales que relacionen este incidente con la explosión en Jolo”, indicó el teniente general Arnel B. Dela Vega.

Los bombardeos se registraron un día después de que el presidente filipino visitó la zona del atentado y ordenó a las fuerzas armadas “aniquilar” a Abu Sayyaf. “Les estoy ordenando ahora: aniquila a Abu por cualquier medio”, subrayó.

Pese a que el grupo extremistas Estado Islámico (EI) se atribuyó el atentado del fin de semana contra la Catedral de Jolo, el presidente aseguró que el ataque fue perpetrado por dos atacantes suicidas del subgrupo de Abu Sayyaf, Ajang-Ajang.

El presidente Duterte aseguró la víspera que el doble atentado fue perpetrado por una pareja de atacantes suicidas y que la bomba que detonó al interior del templo fue infiltrada por una mujer, debido a que por regla las mujeres no son inspeccionadas.

Militares publicaron el martes en las redes sociales imágenes de las cámaras vigilancia de la Catedral, que muestran un hermano de un líder asesinado de Abu Sayyaf, jugando con un teléfono celular, que podría haber sido utilizado para activar la bomba fuera de templo de Jolo.

Al grupo islamista Abu Sayyaf se atribuyen varios atentados con bombas, incluido el ataque a un ferry en la bahía de Manila en 2004, que cobró 116 vidas, el ataque terrorista más mortífero en el archipiélago de Filipinas en los últimos años.

Abu Sayyaf, que se formó en la década de 1990 con ex militantes de la red Al Qaeda del fallecido Osama Bin Laden, ha ganado millones de dólares por actos de bandidaje y secuestros, principalmente de extranjeros.