Confiesa Julio Patán su gradual desencanto de la utopía socialista

6

Por Juan Carlos Castellanos C.

México, 13 Abr.- La noche del 25 de noviembre de 2016, el periodista y autor mexicano Julio Patán recibió a través de su teléfono celular, de súbito, numerosos mensajes de texto y de whats app, lo mismo que llamadas, en las que le informaron sobre la muerte de Fidel Castro Ruz, expresidente de Cuba, con amplia trayectoria como militar, estadista y político.

Ese genio y estratega de la Revolución Cubana dejaba así una isla cuyos habitantes, divididos en admiradores y detractores de su régimen, coincidían en el cariño compartido con los mexicanos. Luego de horas de reflexión habló con su editor, y con él acordó viajar a Cuba para recoger información que a la postre redundó en un nuevo libro.

“Vengo de una familia, por ambos costados, de exiliados españoles; del lado de mi padre, comunistas estalinistas de línea dura, y por mi madre socialdemócratas que salieron con la República Española, pero ambas vetas familiares de izquierda, así, crecí con posters de Ernesto ‘Che’ Guevara, música de oposición y educación en escuelas de izquierda”.

Tras esas pinceladas de recuerdos de su infancia y juventud, Patán dijo a Notimex, que con el paso del tiempo sufrió un proceso gradual de desencanto respecto a la utopía socialista, con todas las derivaciones del marxismo y del marxismo-leninismo en todos sus formatos, de tal forma que ese cambio de ideología también tocó a Cuba.

Al advertir que la Revolución Cubana, fue un movimiento social que tuvo una capacidad extraordinaria para incrustarse sentimentalmente en millones de personas en México, ya que Cuba y México son países hermanos, muy cercanos desde muchos puntos de vista; la suma de todo lo anterior giró en la cabeza de Patán para tomar una determinación radical.

El 1 de enero 2017 voló con rumbo a Cuba, donde permaneció dos semanas, con la única finalidad de hacer una crónica de la isla sin Fidel Castro. Su primer encuentro allá fue con el desfile de las fuerzas armadas, actividad que se atrasó un poco por el luto nacional. Luego conoció gente, comió en diversos lugares, fue a la playa, y para todo tomó notas.

Así se gestó el libro “Cuba sin Fidel”, que en sus palabras “es una crónica intercalada con explicaciones de todo lo que está en el archivo de mi mente y todo lo que ahora observo, lo que significa que fue un viaje que sirvió como gran pretexto para pasar revisión a lo que pasó en ese país entre 1959, cuando triunfó la Revolución Cubana, y la actualidad”.

En el libro, señala que el triunfo de la Revolución y el ascenso de Fidel Castro al poder cambió la vida de los cubanos, pero eso fue sólo el principio del complejo periplo de la isla durante el último medio siglo, un embargo comercial de Estados Unidos, la presencia patriarcal de la Unión Soviética, y una serie de acontecimientos políticos y sociales más.

Desde su perspectiva, los ojos del mundo estaban puestos en Cuba, expectantes de su destino ya sin el liderazgo de una de las figuras más emblemáticas del siglo XX, odiada por unos e idolatrada por otros, aunque es prematuro hacer un balance de “los primeros meses de orfandad de esa población”, como lo intenta hacer el autor en esta entrega.

 

Comentarios

comentarios